Image Alt

LA SEDE

Hogar

Casa Palacio de los Becerra

En el corazón de la ciudad monumental de Cáceres

Los orígenes datan del siglo XV. Es prototipo de casa fuerte, modelo de la arquitectura civil cacereña de finales de la Edad Media, cuya singularidad arquitectónica y técnica es la que caracteriza al casco histórico de Cáceres.

Prioridad para la Fundación desde un primer momento ha sido emprender, con medios propios, la rehabilitación y acondicionamiento del edificio para su uso fundacional, dotándolo de todos los medios técnicos necesarios, pero llevada a cabo con el respeto absoluto de sus elementos constructivos originales, rechazando cualquier modificación que afectara a su fisonomía o a su esencia.

Esta rehabilitación y posterior uso de este edificio singular, contribuye a uno de los fines más importantes de la Fundación: defensa, mejora, conservación, proyección nacional e internacional de la ciudad de Cáceres. En la Plaza de San Jorge, en el corazón de la Ciudad Monumental,  tiene en sus aledaños los Golfines de Abajo, la Iglesia de la Preciosa Sangre, la Plaza de Santa María y el Arco de la Estrella… Plaza de San Mateo, Veletas o Palacio de las Cigüeñas entre otros monumentos de la ciudad.

Consta de tres plantas y una superficie cercana a los 1.000 m2. La planta baja se destina a exposición permanente de una selección de colecciones, muebles, pinturas, cristales y antigüedades de Doña Mercedes Calles. Las dos plantas superiores tienen un uso polivalente como salas de exposiciones, reuniones, congresos, formación, conferencias…

Lun ‒ Sáb: 10:30 ‒ 14:00h / 17:00 ‒ 20:00h
Dom: 11:00 ‒ 14:00h

Colección de Mercedes: Libre
Exposiciones: Consultar

ALQUILER DE ESPACIOS

Nuestra sede ofrece un marco patrimonial único en el corazón de la Ciudad Monumental de Cáceres para albergar congresos, reuniones y eventos culturales. Descargue nuestro dossier técnico de Facilities para conocer al detalle nuestras salas e instalaciones disponibles..

    Tradición, misterio y memoria

    ECOS Y LEYENDAS

    Bajo las piedras del palacio respira un secreto. Una historia donde la aparente ingenuidad burló al destino, dejando en la penumbra del agua una tradición eterna que hoy cobra un nuevo sentido.

    LEYENDA DEL ALJIBE

    Hacia poco más de la mitad del S. XV, era Don Diego García de Becerra el Señor del Mayorazgo de esta importante familia cacereña y, ostentando el cargo de Comendador de la Orden de Santiago, fue requerido por el Maestre de la misma para participar en la incursión que preparaban las huestes cristianas sobre la Axarquía andalusí.

     

    Por aquellas fechas, andaría por los doce o catorce años de edad un muchacho al que Don Diego había prohijado y al que en su propia casa tenía a su cuidado y custodia; pues habiendo nacido de una doncella de la casa que falleció en el parto, presentaba un cierto retraso en su desarrollo. Pero era de natural tan bondadoso, tan afable y de tal ternura en sus gestos y comportamientos que Don Diego hizo promesa de dispensarle los cuidados necesarios y que nada le faltase.

     

    Estas razones hicieron dudar a Don Diego sobre si comparecer o no en la incursión a la Axarquía que se preparaba, decidiendo a la postre que no sería despreciable un abundante botín, así como ganar enteros en la estima del Maestre santiaguista y allá que marchó a la bélica aventura.

    De sobra conocido es que el resultado de aquella batalla no pudo ser más nefasto, ya que los moriscos abandonaron campos, villas y aldeas y retirándose a lugares estratégicos, tendieron una emboscada a las huestes cristianas que sufrieron la más vergonzosa derrota y la subsiguiente más espantosa matanza.

     

    Allí perdió la vida Don Diego García de Becerra y de resultas de ello, quedó el pobre Marcelo a merced del trato que buenas o malas gentes quisieran dispensarle en lo venidero.

     

    Años después de estos acontecimientos, un juglar dio en componer un romance para cantar o narrar, según el gusto de cada quien, en el que se da cuenta de las cuitas del joven Marcelo y que diera origen a la costumbre de arrojar una moneda al aljibe de la Casa-Palacio de los Becerra.

    El Romance

    El Romance

    Por las calles de la villa

    Andaba el pobre Marcelo

    Una vez que hubo perdido

    De su señor los desvelos.

    Corría de parte a parte

    Cual sin orden ni concierto,

    Como sin saber qué hacía

    Ni qué se había propuesto.

    A veces algún recado

    Le encargaban en la casa

    Y él siempre estaba presto

    Para siempre sonriente

    Darle eficaz cumplimiento.

    En la villa le querían

    Así niños que mancebos

    Y así mujeres que hombres

    Fuesen nobles o plebeyos;

    Pues con todos era amable,

    Para todos era tierno

    Y en cuidarle y protegerle

    Estaban todos de acuerdo.

    Mas como todas las reglas,

    Esta que ahora les cuento

    También tuvo su excepción

    Y un grupo sin sentimientos

    De truhanes sin vergüenza

    Que siempre andaban dispuestos

    A jolgorios, aventuras

    Riñas y avasallamientos,

    Dieron en llevar consigo

    A un mal establecimiento

    Donde jugaban a naipes

    Por las tardes a Marcelo.

    Para burlarse de él

    Le ofrecían dos dineros:

    Una moneda de a cinco,

    Grande, mas de poco peso

    Y otra de a diez, más pequeña

    Pero más valiosa y luego

    Invitaban al muchacho

    A que entrase en aquel juego

    Y que eligiese una de ellas.

    Con algunos aspavientos

    Como de gran regocijo

    Y con ampulosos gestos

    El muchacho les decía:

    “Es la grande la que quiero”

    Los truhanes se reían

    De que su poco talento

    No le dejara entender

    Que la grande vale menos

    Y festejaban su chanza

    Jactándose de su ingenio.

    Y así un día tras otro

    Se burlaban de Marcelo

    Que con su moneda grande

    Se marchaba tan contento.

    Una tarde fue testigo

    De la chanza un forastero

    Y no le gustó la broma

    De que al chico hacían objeto

    Y al salir de la taberna,

    Mientras se reían dentro,

    Quiso ayudar al muchacho

    Poniendo de manifiesto

    Que la moneda más grande

    Es de valor más pequeño.

    “Ya lo sé, señor” – Repuso

    Un sonriente Marcelo.

    “Mas si elijo la pequeña

    Habrá se acabado el juego,

    Ellos dejan de reír

    Y yo sin moneda quedo” –

    Y el hombre se fue pensando

    Como para sus adentros

    Que una importante lección

    Aquel día fue aprendiendo.

    Como quiera que la broma

    Se prolongaba en el tiempo,

    A la casa fue llevándose

    El muchacho sus dineros

    Y por tenerlos seguros

    Los escondía en secreto

    Tirándolos al aljibe

    Y recogía de dentro

    Lo que creía preciso

    Y así, en cada momento,

    Pudo darse sus caprichos

    Y cumplirse sus deseos.

    Por eso a fecha de hoy,

    Y porque esto no es un cuento,

    Quien al aljibe que tiene

    Este palacio en su seno

    Arroja alguna moneda,

    Como el bueno de Marcelo

    Podrá darse sus caprichos

    Y cumplirse sus deseos.

    Y mucho más si conoce

    Que en estos últimos tiempos

    Las monedas que se arrojen

    Con este fin manifiesto

    Se recogen y se entregan,

    Por haberlo así dispuesto

    Quienes ahora regentan

    Este palacio tan bello

    A fines caritativos,

    Para que con buen acierto

    Cubran las necesidades

    De aquellos que tienen menos.

    —==oOo==—

    Extremadura de Leyenda. Aventuras e ingenio de Marcelo.

    César García

    Lun ‒ Sáb: 9:30h ‒ 14:00h
    Dom: 11:00h ‒ 14:00h

    Exposición Permanente: Gratuita
    Exposiciones Temporales: Consultar tarifa

    Plaza de San Jorge, 2, 10003 Cáceres
    (+34) 927 22 36 11